Pervertere
- Regina Favela | The Curated Hammer

- 29 jun
- 2 min de lectura
Actualizado: 2 jul

Descardano Mota (Ciudad Victoria, Tamaulipas) ha construido una pintura que se resiste a la comodidad visual. Autodidacta y dueño de un lenguaje propio, encuentra en el óleo la materia adecuada para explorar aquello que suele permanecer oculto: el deseo, la soledad, la ansiedad y las zonas ambiguas de la experiencia humana. Su paleta contenida y la intensidad de sus contrastes convierten la carne en escenario emocional, donde cada cuerpo parece debatirse entre la vulnerabilidad y el impulso.
Descardano Mota forma parte de la nueva generación de artistas que integran el programa de ASTA House.

PERVERTERE
En esta serie, los cuerpos desnudos se entrelazan hasta volver inciertos sus límites. La mirada busca distinguir dónde termina una figura y comienza otra, pero la pintura impide esa operación. El resultado remite al sentido original de la palabra perversión, derivada del latín pervertere: alterar un orden establecido, desviar una dirección prevista. Descardano pervierte la idea convencional del cuerpo como entidad aislada y autónoma para proponer una experiencia de fusión, contaminación y transformación mutua.
Esa alteración puede ser interpretada como corrupción por quien observa desde códigos morales o estéticos rígidos. La acumulación de carne, la cercanía física y la desaparición de las fronteras individuales producen una incomodidad deliberada. Sin embargo, detrás de esa primera lectura existe otra posibilidad. Lo que parece deformación puede entenderse como unión; lo que parece exceso, como trascendencia. En ese punto la obra dialoga con la noción del hieros gamos, la unión sagrada presente en numerosas tradiciones simbólicas, donde dos principios dejan de existir por separado para dar lugar a una realidad nueva.

La pintura de Descardano Mota no busca ilustrar una escena erótica. Busca registrar el instante en que la identidad se vuelve inestable y el individuo abandona la seguridad de sus contornos. Hay ecos del deseo, del placer y de la necesidad de contacto, pero también de una inquietud más profunda: la posibilidad de perderse en otro para descubrir algo distinto de uno mismo.
Cada pieza funciona como una invitación y como una prueba. Exige tiempo, atención y disposición para atravesar la superficie de la imagen. Quien acepta ese desafío encuentra una obra cargada de tensión psicológica, fuerza pictórica y una rara honestidad emocional. En un momento donde gran parte de la producción visual apuesta por la inmediatez, Descardano propone imágenes que permanecen en la memoria precisamente porque se niegan a ofrecer respuestas sencillas.
Curaduría por The Curated Hammer | Regina Favela


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